¿Encajas o perteneces?

Coaching Ontológico: preguntas poderosas

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Hace unos meses, me solicitó una sesión de coaching un caballero que ocupaba una posición gerencial en el área retail en una empresa importante en el medio.

Iniciamos la sesión y estaba con sentimientos encontrados, ya que económicamente había dado el salto a la banda salarial que él esperaba en su carrera, pero, después de cinco meses, lamentablemente no lograba encajar en la cultura de su nuevo puesto.

Hubo una serie de circunstancias que se sumaron; por ejemplo, el jefe que lo había contratado había sido promocionado a otro país, tenía un equipo de seis personas a su cargo y, coyunturalmente, la mitad había renunciado con el gerente de retail anterior, y la otra mitad tenía expectativas económicas y de estudios que no habían sido atendidas en su momento; por uno u otro motivo, al querer reponer las tres personas, mi cliente recibió una indicación de que se habían anulado esos puestos y que por un año no serían seleccionados, además de haberle recordado en ese pedido de los objetivos de rentabilidad conversados y formalizándolos por escrito.

Había semanalmente órdenes y contraórdenes que no le dejaban organizarse y planificar ninguna acción sostenida. Esta misma sensación tenían sus pares, ya que 70% de ellos estaba buscando dejar la empresa y, bajo estas circunstancias, el coachee ya no sabía qué hacer.

Cuando hablamos del trabajo que había dejado, exploramos que era un joven profesional con competencias a nivel relacional que le permitían continuar con contactos a nivel de networking, e inclusive le habían propuesto regresar a su anterior puesto con un aumento; también contaba con habilidades emocionales que le habían permitido observar, escuchar y buscar una nueva mirada con un coach en esta situación presente. A nivel de familia, tenía un año de casado, estaba contento y su esposa acababa de ser ascendida a un puesto importante, inclusive había negociado que le pagaran parte de su MBA en una universidad local. Encontraba coherencia entre lo que contaba, sus expresiones corporales, sus emociones.

Y de pronto hubo un silencio total de por lo menos un par de minutos que parecieron 10, y soltó junto con una exhalación profunda la frase: “Siempre me repetí y me dije muy seguro que el dinero lo era todo, y hoy no sé si encajo o pertenezco a esta empresa y si este es el precio a pagar”.

Y ese fue el momento de la verdad, desde ahí inicié una serie de preguntas, de silencios, seguidas de reflexiones de mi coachee muy personales y donde pudo conectarse con la situación, pero con algo que había más allá dentro de él.

Terminamos la sesión y lo vi irse conmovido, sorprendido, fastidiado y realmente pensé en lo grande que había sido al dejarme ver esa vulnerabilidad de no encontrar una salida.

Pasó una semana, pasaron tres semanas, y a los dos meses y medio me escribió y me comentó esto:

“Jenny, buenas noches. Gracias, a los días de haber conversado contigo renuncié al trabajo de mis sueños, estoy FELIZ; pero algo pasó, hoy encontré un trabajo REAL que mis sueños me regalaron, donde antes de aceptarlo realicé preguntas poderosas, donde me aseguré con mis redes de contacto cómo era internamente la dinámica de esa empresa, contacté por medios digitales a personas que me dieron feedback de cuando habían trabajado ahí, y otras preguntas que me sumaron al momento de aceptar esta nueva propuesta.

Hoy tengo un equipo de ocho personas, cinco de ellas son de un perfil bastante competitivo y las otras están aprendiendo y con ganas de crecer, no está a 10 minutos de mi casa, debo manejar una hora de camino, la paga es similar y eso me sorprendió, pero una vez que tomé conciencia y sinceramente me permití rendirme a esa situación insostenible, algo pasó y el día que me llamó el head hunter que me postuló al trabajo en el que hoy estoy, encontré este mensaje en Facebook que te quería regalar y que resume con lo que me fui de la sesión que tuve contigo: ‘Recuerda, los días buenos te dan FELICIDAD, los días malos te dan EXPERIENCIA, los intentos te mantienen FUERTE, las pruebas te mantienen HUMANO, las caídas te mantienen HUMILDE, pero solo Dios te mantiene de pie’. Juan Pablo II.

Gracias por todas las preguntas y por darme el tiempo de encontrar mis respuestas. Nos vemos. Ah, mi esposa te agradece”.

Por mi parte, concluyo en reserva total de las empresas y nombre del Coachee… Sé que me lee y le agradezco que me haya regalado la segunda parte de la historia y de lo poderoso del Coach Ontológico.

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